Hablando sobre pesca a cordel con Salvador Pérez Olivera:
Torneos a la línea
manual, un proyecto turístico
Salvador:
Sí, creo que en perspectiva podemos establecer alguna competencia de
rubia aprovechando los lugares de corrida, el momento de corrida de
ellas, pero debemos señalar bien las fechas en la cual ellas corren con
el objeto de hacer algunos torneos. De momento se me ocurre empezar a
publicar un plegable de oferta al turista y aprovecha la rabirrubia, que
la hay en todo el año, pero fundamentalmente en los meses de verano,
para la pesca por la noche. Hay lugares extraordinarios de rubias, lo
que pasa es que algunas veces no se hallan cerca de las agrupaciones
hoteleras.
El pargo sería más factible que la
rabirrubia, porque están microlocalizados los lugares de pargos, la
única diferencia está en que una cosa es que usted lleve al turista y
que él se ponga a pescar el pargo con la vara, en la cual cogería en la
noche cuatro o cinco pargos, mientras el que pesque a sedal va a coger
mayor cantidad de ejemplares. La diferencia es de cantidad. El va a
disfrutar, pero yo supongo que si van conmigo en un barco y yo patrón de
ese barco pescando en la corrida y los cuatro turistas con su varita,
cuando yo empiece a cogerles con mis manos pescado, es tanta la emoción y
tan objetivamente demostrado que se coge mayor cantidad con el método
mío que el método de ellos... Si ellos quieren seguir con la vara bien,
pero van a coger en la noche cinco, mientras que yo voy a coger 100 ó
40, le voy a demostrar que cojo más. Hombre, no se cual va a ser la
reacción de ese turista que es un enamorado de la varita y si se ponen
entonces a pescar a línea con las manos.
En Santa Lucia
me informaron el otro día que estuve allí que fueron a pescar a fondo
turistas con varas y los compañeros a la mano y soltó la vara ese
turista y se puso a pescar a la mano. De ahí infiero la posibilidad de
adiestrarlos a ellos a que pesquen a manos.
Ismael: Cada época del año tiene sus propias especies para pescarlas...
Salvador:
Es así. Normalmente se hace así, esperar su época y como usted está
haciendo una cosa turística, el turista si no coge nada se defrauda,
usted está promoviendo la pesca y usted lo va a llevar a pescar. El se
defrauda si no coge aunque sea un pescado, el turista no es como
nosotros, nosotros queremos coger muchos, su mentalidad es sentir él el
peje, aunque sea uno o dos. Ellos se satisfacen con dos ejemplares,
nosotros somos más ambiciosos en eso, nos gusta mayor cantidad. Nosotros
si salimos por la noche y cogemos 20 libras de pescado, decimos que es
un desastre, y yo creo que un turista se sentiría extraordinariamente
feliz con 20 libras de peje.
Ismael: Mes por mes, ¿Cuáles son las especies que pescamos los aficionados en Cuba en el transcurso del año?
Salvador:
Digamos, meses buenos de pesca, en sentido general (porque la aguja es
mayo también): mayo, junio, hasta agosto, esa época es buena; diciembre,
cherna, y llega a enero. Febrero no es muy bueno, marzo ya comienza la
primavera y puede sentir algún peje. Abril, bueno también. Noviembre no
es muy bueno; ni diciembre es muy bueno tampoco. Naturalmente, tenemos
el hecho de que es la temporada de los “nortes” (12), ¿no?, y usted no
sabe si hay peje o no. Lo que sucede es que no puede ir de pesca debido a
las condiciones del tiempo. Pero bueno, normalmente en el sur yo he ido
en diciembre y he cogido poco. Noviembre y diciembre son en mi opinión
los meses más pobres de pejes. Diciembre, con excepción de la cherna,
después enero y febrero, pobres. Son los cuatro meses de menos captura,
de menos posibilidad de peces. Ya a partir de marzo comienza a levantar
la pesca, y de ahí para adelante es mejor, la más optima, los plenos
meses de verano, hasta agosto.
Ismael: Los pescadores nos pasamos la vida hablando de los cambios de fase lunar en relación con la picada de los peces.
Salvador:
Si, la mejor luna para la pesca es la menguante. Inclusive la luna
menguante tiene relación con casi todo. Usted habrá oído que cortar un
pedazo de roble en una luna que no sea menguante le entra bicho, y eso
está demostrado ya por la vida. Es decir, la madera usted la debe cortar
siempre en menguante, no sé en otro país, porque de lo contrario hay
tendencia siempre a que se pudra muy pronto o a que tenga bicho.
Por
tal motivo, no es correcto cortar la madera en otro tiempo. Y en cuanto
a los peces, también concurre la picada en los meses de menguante, de
llena para menguante. Hay algunos compañeros que yo he cambiado
impresiones con ellos, de pesca, menguante no es totalmente oscuro, hay
algunos días de los menguantes en los cuales hay luna. Algunos
consideran que con mucha luna no come mucho el peje. Sin embargo yo he
tenido noches de luna llena y he cogido una buena cantidad de rubias,
por ejemplo, y en el pargo en la llena no es por la noche, sino por el
día, parece que también juega esto con la luna llena. Esto es una
opinión, un criterio personal. Ya en el menguante, en la cual la fuerza
de la luna es menos, no alumbra tanto, no tiene tanta brillantez, es
medio oscuro, auque hay algunos pescadores que dice que la mejor noche
para pescar rubias es oscura. Yo he cogido lo mismo oscuro o no oscuro.
La verdad es que muchas veces pues siempre he puesto un farol en popa
que me alumbre porque se congrega toda una serie de peces menores como
sardinas, calamares, todo eso, y se forma el jolgorio al lado de la
popa, eso entusiasma.
Bueno, pero hay opiniones
diversas, basadas más en la experiencia que en otra cosa, no es algo
tácitamente científicamente demostrada, pero no es menos cierto que
cuando hay peces menores, pues el mayor viene a buscarlo. Cuando usted
tiene la cosa de que no hay alrededor de su barco un pescado pequeño,
pues hay menos probabilidad de que vengan los grandes. Dentro de esto lo
demuestra el engoe, si usted va a pescar y en el momento que tira la
potala, el grampín, se pone con el avío, pues tiene menos
probabilidades. Lo normal para el pescador es coger, llegar y engoar el
pesquero, y entonces en torno a la comida van llegando los peces, pues
los peces generalmente caminan, ¿no?, con excepción del que es estático,
que tiene un medio o habitat estable, un refugio. pero camina y se va
concentrado la mayor cantidad de engó, eso tiene usted que medirlo, no
demasiado porque le llena la barriga y no come después, es decir, nada
más que para despertarle su apetito con sus preferencias de carne. Ya he
dicho las que a mi me gusta más, pero el calamar es una buena carnada, y
la macarela, últimamente importada por nosotros aquí, es muy buena por
la cantidad de grasa y olor que tiene, es buena para pescar también. De
todos modos yo sigo creyendo que la mejor carnada es la sardina de ley.
Históricamente, en cuarenta años, es la sardina la carnada que más
resultado me ha dado.
Ismael: ¿Qué podemos decir de la influencia de las mareas en nuestras pesquerías de mar?
Salvador:
En general, dentro de la luna de menguante los vaciantes son mejores,
en mi opinión. Yo no lo puedo probar mucho cuando estoy en el veril, con
excepción de tener la tabla de mareas y situarme, ¿no? Pero digamos,
estoy en un canalizo, sin embargo, cuando tengo marea saliente yo he
pescado más que con marea llenante. No quiere decir que con la llenante
también cojo, pero en saliente es más significativa, ocurre más la
picada, en relación con la luna adecuada.
Ismael: ¿Qué determina la atracción que siente el cubano por la pesca?
Salvador:
Bueno, un reducido número de los cubanos, los que están familiarizados
con la cosa esta del mar. En Cuba la proporción es muy poquita; el
porcentaje de cubanos que va a pescar, en cuanto al número de habitantes
que han estado viviendo de espaldas al mar, es insignificante. Usted lo
toma estadísticamente comparado con otros países, y significativamente
con los Estados Unidos, y es mínimo el caso de cubanos. Ahora, los que
están enamorados de esta actividad pues bueno, van a pescar porque es el
hobbie de ellos, lo mismo el cazador que va a cazar, y siente
satisfacción en matar cuatro aves, cuatro patos y se pasa desde las
cuatro de la mañana esperando el alba para cazar.
Los
pescadores, pues, los que estamos familiarizados con la cosa del mar...
yo dejo cualquier cosa en mi vida, no ahora que tengo alguna edad, sino
de joven dejaba cualquier otro motivo de diversión y pasaba todos los
trabajos que se pasan preparando una pesca, e iba a pescar porque eso me
gustaba. Y se sabe cuando hay veces que el puerto está cerrado por el
mal tiempo, porque se sienten tan tristes porque no le pueden dar
soltura a su deseo.
Un día
dejamos de ver a Salvador Pérez. Eran años difíciles los de los noventa y
lo mismo había que trasladarse un centenar de kilómetros en busca de
arroz, que sembraba la gente de campo junto a las acequias y en las
orillas inundadas de las carreteras, que recorrer pueblos vendiendo y
cambiando para reunir unos pesos y complementar el salario, cuando había
un salario a ganar. Casi dos décadas habían pasado cuando en una vieja
carpeta se hallaron las cuartillas polvorientas donde se anotaron estas
conversaciones, que ocurrieron durante varios encuentros.
Los
proyectos de introducir los métodos tradicionales de la pesca a cordel
en la práctica turística no fueron llevados a cabo. En este lapso, las
competencias de pesca de agujas hallaron el método de Marcar y Soltar,
trayendo a los aficionados cubanos el ideal de la pesca sin muerte, que
aplicaron en 1998 en una competencia de pesca de truchas en Hanabanilla;
en 2008, en una competencia infantil convocada, también, por la
provincia de Villa Clara, y en los certámenes Zapatafly que el Parque
Nacional convocó desde 2006 a 2010. Uno puede sentirse verdaderamente
afortunado de haber tratado a una persona como Salvador Pérez Olivera y
ha sido un honor recoger su experiencia.
NOTAS.-
1-
En los días en que esta conversación ocurre, inicios de la década del
1990, estaba por comenzar un auge del turismo náutico en el país que se
evidenció, principalmente, en la promoción que recibió el torneo
internacional Ernest Hemingway, de pesca de agujas, y la creciente
participación de competidores foráneos en esos años, cuyas reglas
evolucionaron hasta implantar el método de Marcar y Soltar que hoy
prestigia el evento. La pesca a cordel fue y sigue siendo una modalidad
popular, aunque el empleo de las técnicas de vara y carrete revela un
visible incremento.
2- Cabañita:
Roberto o Armando Cabañas, hermanos, grandes pescadores, quienes
residieron en la boca del río Jaimanitas y se hallan hace años en
Estados Unidos de América. Chelín es el alias de otro conocido pescador
habanero, Joaquín Martínez Montero, de la boca del Almendares. Acerca de
Blakamán y Julio Arocha se han publicado en CUBANOS DE PESCA sendas
entrevistas.
3- Plateado: Lisa de abanico (Mugil trichodon).
4-Alambrada.
5-
“...y va corriendo el avío lentamente hacia atrás.” La oración es
confusa: no es de esperar que la rabirrubia hale la línea lentamente;
más bien es el procedimiento de pesca a lo que se refería Salvador, que
consiste en acercar de modo paulatino la mancha de rabirrubias en
dirección a la embarcación.)
6-
Angel Aguilera, Alfredo Pedroso, Dennis Delgado y Luis Ubeda: “En Cayo
Las Mieles ¡Corre, biajaiba, corre!”. Mar y Pesca, No. 334, julio de
2002, página 4.
7- Ver, en este blog, EL FESTIVAL DEL CABALLEROTE.
8-
“Como la Cherna realiza su corrida de Diciembre á Enero...”, leo en una
nota de Juan Vilaró Díaz en su Algo sobre peces de Cuba con cierta
extensión a los de Puerto Rico y los Estados Unidos.
9- Están establecidas, por supuesto, lo que no existe es una forma segura de identificar el pez que porta la toxina.
10-
La creencia popular respecto a las formas de prevenir esta dolencia
incluyen dar a comer la carne del pez a gatos, pollos u hormigas,
reservar vértebras para tostarlas y hacer un cocimiento que tomaré el
enfermo. Se cree que la picúa enciguatada pelea sin ánimo cuando es
anzolada y se le caen las escamas con facilidad. Hoy día ni siquiera es
segura la creencia de que las picúas de la costa sur pueden comerse con
seguridad, como dicen Salvador y muchos otros pescadores.
11-
En realidad, Jardines de la Reina, aunque Laberinto de las Doce Leguas
es un nombre de mucho mayor atractivo para la gente de mar del país, de
modo que a veces se lo atribuyen a todo el sub-archipiélago (Verificado
en el Diccionario Geográfico de Cuba, página 113).
12- Los frentes invernales, que generalmente ocurren entre noviembre y marzo.
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