28.9.11

La gente del spinning (1):
Ibrahim Borroto OFarrill
Ibrahim Borroto OFarrill es uno de los pescadores deportivos más competitivos que cualquiera haya conocido, pero –coherentemente- es también uno de los aficionados cubanos de primera línea en la pesca a spinning. En 2007, fue segundo del escalafón nacional de la pesca a spinning marítimo, con 91 puntos, cinco veces ha sido campeón nacional, dos veces subcampeón y dos veces ha ocupado terceros lugares, en todos los casos de modo individual o por equipos. Catorce veces ha sido campeón provincial y en más de treinta ocasiones ha ganado competencias en su club municipal, el capitalino de La Lisa.
La secuencia de primeros lugares incluye los premios a la Pieza mayor, máximo acumulador individual de puntos y campeón por equipos junto a Elio Ravelo, en la competencia nacional de la Barracuda de 1999 en Cabo Cruz, Granma. Esta es una competencia realizada a bordo de botes de remos y la final se llevó a cabo en un día duro, bajo lluvia y marejada. Me dio mucha satisfacción ese premio, porque la mayoría de los competidores eligieron protegerse en las lagunas interiores del Guafe, mientras él y su pareja se arriesgaron en aguas abiertas. En 2009, justo una década después, vuelve a ganar este certamen. Entretanto, fue en 2007 Campeón del torneo nacional de spinning marítimo del sur de la Isla de la Juventud, implantando un récord con un aguají de 18 libras; en 2008 ganará otro concurso de pesca a vara y carrete desde embarcación, el Abierto de Spinning de Cienfuegos, con lo que completa en su haber los premios de los principales concursos piscatorios de esta modalidad. Aparte del aguají mencionado, tiene en sus registros personales un sábalo de 40 libras y una barracuda de 36 libras, ambas piezas en la península de Guanahacabibes, extremo occidental de la isla de Cuba.
-¿Hubo una época en que fuiste de pesca con un avío diferente a la vara y el carrete?
Sí, con el revoleo (el tradicional Yoyo cubano), que es junto a la vara criolla la forma de iniciarse en este deporte para los muchachos cubanos. La pesca con vara y carrete de spinning la comencé en 1980 en la Marina Hemingway, donde trabajaba mi padre, cuando tenía veinticinco años de edad.
-¿Crees que existe un estilo cubano de pescar a spinning?
Sí. La pesca a spinning ha evolucionado en la ciudad de La Habana y en el municipio de La Lisa. Es un deporte exigente: fui atleta de salto alto y durante un tiempo me mantuve entrenando en ese deporte, y he sentido que el esfuerzo físico que esa actividad implicaba nunca llegó a ser tan fuerte como una competencia de spinning. En estas caminamos hasta ocho kilómetros de ida y otros de vuelta, a veces con una carga de treinta libras, andando sobre el irregular arrecife, nadando en algún tramo, soportando la marejada en las restingas, todo con cierto peligro; quiere decir que el pescador a spinning tiene que ser arrestado, audaz... En mi caso he sido en ocasiones hasta un poco imprudente. Un día soñé que había caído al mar de noche y al día siguiente fui a un torneo de pesca del pargo al norte de Matanzas, entre los cayos Mono Grande y Mono Chico, y en un bandazo caí al agua por tener ambas manos ocupadas con dos carretes de madera. Subí de un solo impulso sin ayuda, y al día siguiente no era posible que hiciera lo mismo en la calma del día, sino izado a brazo por los compañeros a bordo.
Es necesario adquirir conocimiento de la zona en la que pesca, se anda subiendo y bajando acantilados para buscar los pesqueros. A mi me gusta conocer los lugares y esa es una de las razones por las que camino mucho. No me gusta pescar donde está todo el mundo, solo con dos o tres personas en las inmediaciones.
Esta pesca es peligrosa y he estado en momentos de peligro... una vez, en el sur de la Isla de la Juventud, competíamos cerca de dos deportistas locales y atravesamos un canalizo estrecho en un momento en que la corriente botaba hacia fuera. En la pesca a spinning se anda con todo el equipo: botas, bolsa de pescado, caña, etc. pues la corriente nos arrastró y uno de ellos que pisó el firme tuvo que sacar a los otros dos tirando de la caña. En otras ocasiones te subes a una restinga con la marea baja y cuando quieres retornar el agua ha subido su nivel y no hallas el paso, de manera que tienes que nadar, o andas solo y caes en un cenagal, donde se hunde tu pierna hasta más arriba de la rodilla. Nunca debe desdeñarse el peligro y andar con algún compañero que pueda ayudar o buscar ayuda, quien además te auxiliará cuando haya que embicherar una pieza. No se debe olvidar, por ejemplo, que si coges un pez de diente lo recomendable es salir del agua para cobrarlo.
-Hablemos de los equipos que usas para pescar a spinning: marcas, características...
Hace años empleo el mismo equipo. Una vara South Bend de nueve pies, acción media a fuerte. Utilizo dos carretes: un Penn 650, mediano, de 4.5:1 giros de guía hilo por vuelta de manivela, con una capacidad de 350 metros de línea de 15 libras. El otro es un Tica, más lento, al que le caben en la bobina 400 metros de nailon de 15 libras. Ese es el límite. Pesco en el entorno de las 12 a 15 libras de resistencia de línea.
Recomienda que, al llegar a una pesquería –con mayor razón si se trata de una competencia- hagan una revisión técnica apropiada del equipo: peces se pierden por presillas abiertas, líneas enredadas en el puntero (a veces porque se ha dejado de cruzar una guía o se ha dado una vuelta en torno al vástago de la caña), frenos sin regular, cerrados a tope desde la pesquería anterior, a totalmente abiertos, ofreciendo una libertad en arrancada que la mayoría de los peces sabrán aprovechar muy bien.
-Eres conocido por el uso persistente que haces de cierto señuelo artesanal. ¿Cuáles son tus elecciones en esta materia?
Hasta 1997 o 1998 los pescadores cubanos a vara y carrete usábamos mayoritariamente señuelos confeccionados de modo artesanal. Estos eran –y son- el pollo, la boya, el palo, la cuchara y el acrílico. La boya es una modalidad que el Club de La Lisa prácticamente instauró en las competencias provinciales de la capital. Este señuelo consiste en un anzuelo vestido con un haz de pelos de chivo teñidos de amarillo (similar al pollito pero sin cabeza de plomo), que se ata al extremo de una braza de monofilamento de unas 30 libras de resistencia –más fuerte que la línea de pesca- que se remolca tras la boya.
Carece la boya con chispa de equivalente fuera de Cuba –es decir, no es una imitación, ni siquiera una interpretación libre de un señuelo foráneo-. Con boya, pescando a superficie, se coge de todo: cibí, pargo, jiguagua, picúa, gallego. Al extremo de la línea –técnicamente debe entenderse como un shock leader- se coloca la chispa, en los mismos colores que las usadas para el pollito, cucharas pequeñas, una “colita” de goma, una sección de tubo de suero cortada en diagonal... en los últimos años, en la medida en que el flycasting ha consolidado su posición en una vanguardia técnica de la afición, algunos confían mucho en las moscas para esta función, y éstas en verdad no los defraudan.
Una variante de la boya usada en el Malecón consiste en emplear a continuación de la boya un reinal corto, de alrededor de medio metro, con anzuelo y un filete de carnada, especialmente recortado de la banda de un pez plateado, como el chicharro: es especial para capturar el agujón, carnada para cobrar grandes pelágicos.
La acción de la boya consiste en un recobrado con fuertes estrechonazos, comenzando con uno más intenso para llamar la atención de los depredadores. Se trabaja con la vara levantada, en la vertical; es una modalidad de uso más marcado en los bajos y restingas, especialmente en condiciones de mar en calma o levemente movido, nunca en marejada, porque se pierde el efecto de la revoltura que provoca en la superficie del agua: el ruido es lo que atrae a los peces.
El pollo es el señuelo universal de los cubanos. Lo recobramos con un movimiento de chuteo (hace un gesto de péndulo invertido, oscilando en el plano vertical el brazo de lanzar). Según el movimiento que se le de al señuelo, será el resultado que se obtenga en picadas. Otro aspecto importante es conocer el agua, del sitio en que se pesca, sea de orilla, embarcado o lanzando sobre la restinga. Según la profundidad varía la acción del pollo. El pollo trabaja ampliamente a media agua y en aguas profundas, pero se pasa sobre la restinga con un recobrado muy rápido.
El pollo tradicional es amarillo, montado con pelo de chivo. De noche pueden usarse blancos, para el gallego y las rabirrubias, mientras los de color negro se usan en las ocasiones en que el mar movido produce mucha espuma en algunos puntos de la costa, de manera que el señuelo se haga más visible.
La cuchara puede usarse en los bajos o a media agua y puede trabajarse a fondo, dejándola asentar sobre él y levantándola con rapidez. Debe ser recobrada con poca acción o ninguna, porque tiene su propio movimiento. Con cucharas se anzola una buena variedad de peces: pargo, rabirrubia, cibí, gallego; la picúa es muy dada a la cuchara.
El palo lo usamos de color blanco para pescar el gallego por las noches, y también la picúa, y el pargo criollo, el cibí grande, la sierra (El palo es una pieza en madera, aguzado en uno o los dos extremos, con un grampín en el extremo opuesto a la línea, y a veces con un segundo anzuelo triple, a la mitad, al que a veces le colocan propela, plumas, etc.). Su movimiento es errático. Borroto ganó su primer torneo de la Barracuda, en Cabo Cruz, Granma, con un palo, y un pescador del oriente del país, Marciano, ya fallecido, ganó uno de los torneos de la Isla de la Juventud con un palo, a pesar de que el avance de las nuevas técnicas (los señuelos industriales) ya habían abolido en gran medida los tradicionales inventos criollos. El uso del palo puede extenderse hasta que el mar está más movido que lo aconsejable para pescar a boya, pero si la marejada persiste es mejor cambiar a pollo o cuchara, que so señuelos que trabajan bajo la superficie.
El mismo concepto que el palo es el acrílico, que toma el nombre del material en el que lo fabricamos y que permite algunos diseños diferentes al palo. Otra característica es que el acrílico posee el mismo movimiento alocado del palo, se recoge con rapidez, pero su alcance es mayor en el lanzado debido al mayor peso del material en que está fabricado. Esto implica que es debe tomarse conciencia de este detalle y adoptar una resistencia de línea acorde con ello, incluso escoger un equipo más consistente en cuanto a su fortaleza y tipo de acción. Los acrílicos, asegura este aficionado, han sido revolucionado por algunos aficionados de la ciudad de Bauta, a una decena de kilómetros al oeste de los límites de La Habana.
Ibrahim Borroto asegura que ha trabajado en la introducción de los modernos señuelos de marca en la capital del país, lo que debe a los colegas pescadores aficionados de la ciudad de Ciego de Ávila, quienes le obsequiaban poppers, rapalas y otros productos de reciente factura que él aprendía a usar con eficiencia y la gente de su territorio se interesaba por esas novedades y los buscaba en internet, en revistas, catálogos, etc.
Su selección personal de señuelos se caracteriza por la abundancia, cierta tendencia a modelos sobredimensionados y un uso continuado y activo que evidencian las marcas de dientes sobre la superficie de cada pieza. Va tomando este o aquel señuelo y acompaña su descripción con algunos datos anecdóticos:
“Estos Skitter Props de 12 a 14 centímetros son excelentes para la barracuda”, dice, y cuenta que uno de ellos le ayudó a ganar la competencia desde embarcación en Cienfuegos; el Skitter Pop blanco de cabeza roja le dio un sábalo de 23 libras; “es muy efectivo, aunque a veces se desanzuela algún pez, pero es muy pescador”. Toma luego un Yo Zuri Cristal Minnow, que ha mostrado protagonismo en todos sus triunfos, sobre todo en los colores Clown y Silver también en las tallas 12-14. Los poppers son grandes señuelos, mientras su aguají récord lo debe a un “paseante” (Walking the dog) dorado de 16 centímetros de longitud, todo un tarugo.


Es muy efectivo el X Rap para el sábalo, la barracuda, y el blanco que llaman Phantom lo usa mucho en los amaneceres para pescar el gallego. Para picudillas, que abunda en los esteros, ha hecho buena elección en el Skitter Pop y el Yo Zuri clown, ambos en la medida de 10 centímetros.
El spinning es muy variado, por eso hay tantos señuelos. Para el pescador de esta modalidad es vital conocer los modelos que puede usar en superficie, a media agua y a fondo. Independientemente de las formas y el color de los diversos modelos, Borroto considera que lo que provoca el ataque de los depredadores es el movimiento del señuelo, la forma en que simula un pez herido.
-El cibí es una especie principal en la pesca a spinning, ¿Cuál es tu experiencia con los diversos peces que cobramos a vara y carrete?
A mi me fastidiaban un poco los compañeros porque gané muchas competencias pescando cibíes con boya y chispa. Ellos sabían que conozco esta pesca, y hago lanzamientos de más de noventa metros con la boya. El cibí a veces está afuera, a veces sobre los cabezos y otras paralelo a la costa, debajo de las solapas, y en ocasiones en los bajos, pero siempre sobre fondos coralinos.
¿Cuál es la distancia efectiva del spinning?
En el lanzado, de 60 a 70 metros, en dependencia del calibre del nailon. En la práctica se tira en abanico, iniciando afuera para terminar con tiros junto a la orilla a ambos lados y recobrado en paralelo. Luego camino 200 metros y repito la misma serie. A veces topamos un cabezo, a veces un faje, y trabajamos ese punto hasta que da peces.
-¿Hay alguna relación entre las lluvias y el inicio de la picada del cibí?
Las lluvias traen algo favorable, los nutrientes que salen con la corriente por la boca de los ríos. Toda la cadena alimenticia se activa. Se arrima la sardina a la costa, la cojinúa, el cibí, el bonito, la jiguagua... se hacen grandes pescas. En Cienfuegos nos pasó una vez que cayeron grandes aguaceros y el río San Juan estaba botando su crecida y aquello fue una fiesta, hasta tiburones y un pez dama andaban por aquella desembocadura. En algunos sitios, como Playa Girón, el desove del cangrejo de tierra ocurre cuando empiezan las lluvias y atrae a los peces.
-Las barracudas y el sábalo son mis especies preferidas. Sobre las barracudas creo que he llegado a tener algún conocimiento. Donde hay faje de sardinas, cibíes o cojinúas, ahí está ella, detrás de esa mancha de peces. Se les halla en los playazos, pescando desde embarcación, en zonas coralinas, cazando en las restingas, y en los mangles a veces las hay grandes y asimismo mucha picudilla, e igual en las lagunas interiores. También he cogido dorado a spinning y es una pesca muy grata.También la albacora es una buena experiencia.
-Para pescar a spinning, ¿cuáles son los sitios del archipiélago que eliges?
Cabo de San Antonio, en la península de Guanahacabibes, es el mejor lugar para efectuar un torneo de esta modalidad, pero el acceso es prohibido allí. Los mejores sitios de esa región son las proximidades del Faro Roncali y, en el extremo opuesto, la parte de Cabo Corrientes, también de muy difícil acceso.
En segundo lugar está la Isla de la Juventud, donde por varios años se realiza el torneo nacional, donde existe una gran variedad de especies. Y luego está Playa Pilar, en Cayo Coco, Ciego de Ávila, pero no permitieron pescarla en una competencia reciente en esa zona. Playa Girón es buena zona, pero durante algunos años no permitían pescar; incluso puede que pases el día por allá, pero en cuanto empieza a caer la noche te indican que te retires.
Pescando desde embarcación, Cabo Cruz, en Granma, siempre da buena pesca, y la zona inmediata a Isabela de Sagüa, con todos esos cayos, debe ser buena. Los cayos en general deben ser excelentes, pero no los dejan pescar. El problema de acceso a determinados sitios de pesca a veces parece obra de iniciativas locales y no de políticas nacionales.
-¿Hay una época específica del año para la pesca a spinning?
Las competencias tienen lugar principalmente en el verano. Los meses para el spinning son de mayo a julio, pues agosto es muy caliente, y luego de septiembre a noviembre. Si llega un huracán o un frente frío, entonces nos encontramos con el momento clave de este tipo de pesca. Si la pesca es recreativa, entonces se espera un ciclón (A río revuelto, ganancia de pescadores), que siempre trae una corrida de peces, tres o cuatro días después de la revoltura que provoca en las aguas el fenómeno meteorológico. Por ejemplo: cuando el ciclón Iván, fuimos un grupo de pescadores aficionados de La Lisa al Cabo de San Antonio (Playa Cana, al SE de María la Gorda) y cogíamos langostas con el avío: yo cogí un total de siete. Al llegar, veía pasar dentro del agua filas oscuras como masas de sargazo, ¡eran langostas! Venían en fila y se refugiaban en la solapa del arrecife costero. Y la rabirrubia estaba comiendo que era increíble. Lo mismo sucede cuando rompen los primeros nortes: mientras más fuertes, mejor. Dice que se debe a la abundancia de nutrientes en la costa. Por eso en la ciudad de La Habana se aprovecha mucho el paso del frente frío para pescar en el Malecón.
-Digamos algo del horario.
Pescando en recreativo hay picadas diurnas y nocturnas; en ambos casos puedes usar el spinning, aunque esta técnica es fundamentalmente diurna. De noche se puede tirar un palo blanco y coger gallego y rabirrubia. El amanezco es el mejor horario, entre el oscuro y el claro, después el pescado puede comer en cualquier horario, pero el amanecer es el mejor momento para picúa, jiguagua... Por eso la insistencia en las competencias en llegar temprano a la zona de pesca. Por lo general la picada es hasta el mediodía, pero como e esta modalidad se camina tanto hay que calcular algunas horas para el retorno y llegar a tiempo al pesaje.
Ibrahim Borroto agradece al Club de pesca de La Lisa, por el compañerismo, la deportividad y el respeto al medio ambiente que han compartido sus miembros por muchos años. “Ha sido una escuela para todos nosotros. Es uno de los mejores clubes del país para la pesca a vara y carrete, sobre todo spinning y trucha, aunque incluso algunos de sus miembros se han involucrado en la pesca a mosca”.